Estas nuevas canciones que Jon Russell de The Head and the
Heart canta en un formato casero y acústico invitan en su formato a lo íntimo , estimulan la ensoñación , codifican
extrañamente parte de lo que
soy y me aleja de lo que parece
no ser posible mantenerse al margen
, y es esa malsana fascinación generalizada por justificar el mal gusto , comprender lo odioso ; soporto malamente esa curiosidad extendida
como una letal plaga ; no , no
quiero indagar en lo malo , lo
pernicioso , contemplar continuamente lo infrahumano , tomo con mi mano hoy debilitada esta arma inofensiva de Russell que
abraza el buen gusto.
No debería ser aceptado lo abominable , ni la mala fé , radicalmente no las acepto y entiendo que deberían ser una excepción ; pero no lo son , hay una creciente curiosidad por asomarse a lo repugnante y a lo
mezquino ; tan sólo el hecho de cometer
acciones abominables o
despreciables debería anular cualquier
curiosidad posible por quienes las
cometen , no quiero ver la cara de quién apaleó al indigente en falso
entretenimiento , la cínica e
infrahumana sonrisa del niño asesino en el juicio ; sin embargo , comprobamos
continuamente como se
suscita y casi aplaude lo horrendo y el mal gusto ; la voz de Russell en esta mañana gris y templada
es una caricia que recibo aliviado.
Me temo que esa curiosidad
en visualizar lo asqueroso que
tanto desprecio no es algo casual ,
deliberado , procurado
, ni siquiera una degeneración natural
; más bien parece un programa delineado para la formación de
conciencias , o para su anulación ; anulación del buen gusto entre
otras cosas ; me agarro a las nuevas canciones de Jon Russell como a un clavo
ardiendo , son un alivio en si mismas.